Miles de jóvenes captados online

Miles de jóvenes captados online

Internet es el terreno de batalla privilegiado en la guerra global entre yihadistas y sus rivales, terreno fértil para las acusaciones cruzadas, intentos de censura y hackeos globales.
El magnate estadounidense y precandidato republicano a la Casa Blanca Donald Trump pide que se cierre Internet, mientras los hacktivistas de Anonymous invitan a usar precisamente la red para frenar a los hombres del “califato”.
“El lugar más importante para la radicalización de los jóvenes musulmanes es Internet”, afirmaba en el ya lejano 2007 el general John Custer, entonces jefe del servicio de inteligencia militar estadounidense en Irak y Afganistán.
“He visto muchachitos adoctrinados en Internet que aparecen luego en el campo de batalla real. Los capturamos, los matamos cada día”, afirmaba Custer.
Pese a las numerosas “guerras contra el terrorismo” y las medidas de seguridad tomadas en Occidente para contrastar el extremismo, datos actualizados afirman que va en aumento el número de aspirantes a yihadistas procedentes de las ciudades europeas y norteamericanas.
Recientemente el Estado Islámico difundió una filmación en la que se invita a musulmanes bosnios y kosovares a unirse a la yihad y trasladarse con sus familias “adonde hay respeto y dignidad, seguridad y perspectivas”.
El video muestra escenas de reuniones joviales entre mujaidines que toman té en las orillas del Eufrates, entre Siria e Irak.
Familias de yihadistas felices acompañan a sus hijos a la escuela: la mujer cubierta con un velo negro de pies a cabeza, el combatiente-padre con el hijo en un brazo, vestido en traje camuflado.
La prensa estadounidense denunció en los últimos meses el alto número de jóvenes adolescentes atraídas por los reclutadores en línea de la yihad, que reclutan sus presas en foros de intercambio de libros o en discusiones políticas.
Además de la red existe además el más antiguo de los medios de comunicación: el boca a oreja.
Según Elzbieta Karska, jefa de una comisión de la ONU encargada de estudiar el fenómeno, “un alto número de adhesiones se asegura gracias a redes de amistad”, muy a menudo procedentes de o basadas en Siria.
El Estado Islámico está presente en algunas regiones sirias desde 2013, pero su origen está en Irak y en las cenizas del ala iraquí de Al Qaeda.
Su difunto líder Abu Musaab Zarqawi -recordaba el general Custer en 2007- había comprendido la importancia de Internet. Según Custer, el momento clave de esta estrategia fue la decapitación en 2004 -diez años antes de la del periodista estadounidense James Foley, asesinado por el Estado Islámico en Siria- del empresario norteamericano Nicholas Berg.
El video de su muerte aún está allí, listo para convencer a los jóvenes inadaptados de unirse a la yihad.

FUENTE ANSA

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