Un sacerdote de Arezzo, en Toscana, centro de Italia, cansado de presidir ritos fúnebres con público escaso, decidió crear una "Compañía de los difuntos", que asegure la presencia de gente en los entierros, especialmente de los ancianos que mueren en soledad.
Marcello Colcelli, cura en la pequeña parroquia de Sant'Egidio all'Orciolaia -localidad de unos 4 mil habitantes, en las afueras de Arezzo- dijo que "a veces en los entierros tengo que hacer todas las partes: sacristán, lector, cantante".
"La Compañía tendrá una finalidad humanitaria, de caridad, que es la de asegurar una celebración digna de las exequias cristianas a todos los fieles, como signo visible de que la comunidad de fe está presente y entierra en la fe a sus muertos", subrayó el sacerdote.
No se trata solamente del aumento de los entierros en soledad, afirmó Colcelli, "sino de un problema más vasto, generalizado: morir se está volviendo un hecho exclusivamente privado, en el que participan sólo familiares y amigos cercanos".
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