La figura de Nina Siciliana (también conocida como “Nina da Messina”, o incluso "Nina Mona"), sigue siendo un misterio. De esta poeta de finales del siglo XIII no podemos saber el nombre completo y el apellido y mucho menos el lugar de nacimiento. Según las opiniones de Allacci [1] y de Ragusa [2] fue de Messina; para el Mongitore [3], nació en Palermo: ningún dato, sólo especulaciones debidas a la presencia en el territorio del nombre “Nina” en el período en que vivió.
El poeta toscano Dante da Majano se enamoró de ella sin conocerla, a causa de sus versos, y le escribió un soneto [4]. Ella le contestó con otro soneto [5] entreteniendo, así, una correspondencia poética y una historia de amor platónico. Esta relación hizo que se le recordara también como "La Nina de Dante".
Su importancia radica en el hecho de que fue la primera mujer del actual territorio italiano, de las cuales sabemos, que se puso a componer versos poéticos en una lengua “vulgar” (el Siciliano). Hay quienes sostienen que este liderazgo lo tiene en vez una cierta Gaia, la hija de Gherardo da Camino, que se menciona en la Divina Comedia, de la cual, sin embargo, a diferencia de Nina, no nos llegó ningún escrito. Hay otros que afirman que la primera fue la "Compiuta Donzella” de Florencia, otra figura legendaria, sin identidad clara, de la cual nos han llegado tres sonetos.
De Nina Siciliana, sin embargo, tenemos un soneto de la colección "Sonetti e canzoni di diversi antichi autori toscani", publicado por Giunti en Florencia en 1527 - y, como tal, comúnmente llamada "Giuntina di Rime Antiche" -, donde también se pueden encontrar los sonetos y otros poemas de "su" Dante da Majano. Trucchi [6], por primero, le atribuye el soneto "me Tapino" que se encuentra en el códice Vaticano Latino 3793, de finales del siglo XIII o inicio XIV, que él llama "una joya preciosa", como realmente es:
“Tapina me che amava uno sparviero, amaval tanto ch'io me ne moria;
a lo richiamo ben m'era maniero, ed unque troppo pascer nol dovia.
Or è montato e salito sì altero, assai più altero che far non solia;
ed è assiso dentro a un verziero, e un'altra donna l'averà in balìa.
Isparvier mio, ch'io t'avea nodrito; sonaglio d'oro ti facea portare,
perchè nell'uccellar fossi più ardito. Or sei salito siccome lo mare,
ed hai rotto li geti e sei fuggito, quando eri fermo nel tuo uccellare.”
Así como para la “Compiuta Donzella”, también para la Nina Siciliana se han alternado - y continuan alternándose - las opiniones de los estudiosos sobre su efectiva historicidad. Borgognoni [7] en primer lugar, en 1877, en "Studi d'erudizione e d'arte", propuso la tesis, que repite un año más tarde en un artículo publicado en la "Nuova Antologia" con el significativo título de "La condanna capitale di una bella signora” (La condena a muerte de una bella señora), que Nina, de hecho, “nació” justo en el taller de impresión de los Giunti, en el mismo 1527. Pero hay que decir que Borgognoni también había sacado la misma teoría para Dante da Majano; teoría que, en 1907, Debenedetti Santorre desmintió clamorosamente, descubriendo en un manuscrito del siglo XV - el Laurenziano XC inf. 26 - dos poemas en occitano de Dante da Majano.
Las dudas por parte de algunos escritores, especialmente de los de hace algunos siglos, sobre la existencia misma de "Nina" no sólo se deben a la falta de datos históricos, sino también, probablemente, a su resistencia en aceptar que una mujer, en ese período histórico preciso donde el analfabetismo femenino era un fenómeno muy extendido, pudiera pasar de objeto a sujeto del cantar en versos, consiguiendo, además, una calidad de lengua vulgar que el De Sanctis toma como un "ejemplo de la excelencia a la que (el vulgar) había llegado".
Sin embargo, sólo unas pocas décadas antes, en el sur de Francia, un grupo de unas veinte mujeres, llamadas trobairitz, cantó con éxito la fin d'amors en versión femenina. Su real existencia se ha establecido dejando al margen cualquier duda, pero incluso para ellas, en el pasado, algunos estudiosos habían mostrado todo su escepticismo al respecto. Hay que destacar una cierta afinidad entre el único poema que nos llegó de una de las trobairitz, Alamanda de Castelnau, y la producción de Nina Siciliana; si Nina realmente existió, probablemente leyó los poemas de sus "colegas" de la Provenza que, como ocurrió para los de los trovadores, circulaban en las cortes y en los ambientes cultos sicilianos de la época.
Fonso Genchi
Bibliografía
"Sonetti e canzoni di diversi antichi autori toscani " (Herederos de Filippo Giunta, 1537), Florencia, 1728.
Francesco Trucchi, “Poesie italiane di dugento autori”, Prato, 1846.
Vincenzo Nannucci, “Manuale della letteratura del primo secolo della lingua italiana”, Florencia, 1856.
Francesco De Sanctis, "Storia della letteratura italiana" (Vol. I), Nápoles, 1870
Giuseppe Maria Mira, “Gran Dizionario Bibliografico”, Palermo, 1875.
Adolfo Borgognoni, “Studi d'erudizione e d'arte”, Bolonia, 1877.
Paola Malpezzi Price, "Uncovering women’s writings: two early Italian women poets" en el "Journal of the Rocky Mountains Medieval and Renaissance Association", EE.UU., 1988.
Claudio Giunta, "Versi a un destinatario: saggio sulla poesia italiana del Medioevo", Bolonia, 2002.
Notas:
[1] Leone Allacci, filósofo griego del siglo XVII que a los 13 años se trasladó a Italia.
[2] Girolamo Renda Ragusa (1674-1747), estudioso de Modica.
[3] Antonino Mongitore (1663-1743), erudito e historiador de Palermo.
[4] “La lode e ‘l pregio e ‘l senno e la valenza ch’aggio sovente audito nominare,
gentil mia donna, di vostra plagenza m’han fatto coralmente ennamorare,
e miso tutto in vostra conoscenza di guisa tal, che già considerare
non degno mai che far vostra voglienza: sì m’ha distretto Amor di voi amare.
Di tanto prego vostra segnoria: in loco di mercede e di pietanza
piacciavi sol ch’eo vostro servo sia; poi mi terraggio, dolze donna mia,
fermo d’aver compita la speranza di ciò che lo meo core ama e disia.”
.
[5] “Qual sete voi, si cara proferenza, che fate a me senza voi mostrare?
Molto m'agenzeria vostra parvenza, perché meo cor podesse dichiarare.
Vostro mandato aggrada a mia intenza; in gioja mi conteria d'udir nomare
lo vostro nome, che fa proferenza d'essere sottoposto a me innorare.
Lo core meo pensare non savria nessuna cosa, che sturbasse amanza,
così affermo, e voglio ognor che sia, d' udendovi parlar è voglia mia:
se vostra penna ha bona consonanza col vostro core, ond' ha tra lor resia?”
La rima de "d' udendovi parlar è voglia mia” fue citada por Alessandro Tassoni (1565-1635), literato de Modena de la “Academia della Crusca”, en sus “Considerazioni sopra le rime del Petrarca” (1609) y en comparación con la del poeta aretino “col gran desio d’udendo esser beata”.
[6] Francesco Trucchi, filólogo toscano del 1800.
[7] Adolfo Borgognoni (1840-1893), poeta y crítico literario.