La Guardia de Finanza (policía tributaria) italiana lanzó a comienzos de año un plan de acción contra el fraude fiscal internacional y, en base a unos 330 controles efectuados desde el pasado enero, descubrió más de 850 millones de euros enviados a San Marino sobre los que no se pagaron impuestos y otros 240 millones de Impuesto al Valor Agregado (IVA) igualmente evadidos.
Las investigaciones estuvieron concentradas en dos tipos de evasión hacia San Marino, con la activa colaboración de las autoridades del pequeño país, independiente pero enclavado en el territorio italiano, entre las regiones de Emilia Romaña y las Marcas.
El primer tipo de ilícito concierne empresas italianas que enviaron dinero sucio hacia sociedad financieras de San Marino, para reciclarlos y hacerlos regresar en Italia bajo forma de préstamos o aperturas de crédito a favor de otras sociedades afiliadas.