Comedia italiana, candidata a premio

Comedia italiana, candidata a premio

Una excelente comedia italiana, “Dobbiamo parlare” de Sergio Rubini, se colocó inmediatamente entre las más firmes candidatas al premio del público de la 10a. Fiesta del Cine de Roma.
El film es una especie rara dentro de la cinematografía italiana, basada en diálogos y situaciones ambientados en un escenario único, lo que lo coloca en una larga tradición del teatro filmado, frecuente del otro lado de los Alpes pero raro en el cine peninsular.
La película transcurre en un departamento del centro de Roma o, mejor dicho, en el living ya que, a pesar de gozar de una terraza con vista a los techos de la Ciudad Eterna, la cámara y la acción raramente salen de estas cuatro paredes.
Una pareja bien afianzada, él cincuentón escritor (el mismo Rubini), ella, musa y colaboradora 20 años menor que él (Isabella Ragonese) están por salir de casa para celebrar el décimo aniversario de su relación, cuando una pareja amiga, mayor que ellos, él cirujano afamado, ella dermatóloga (Fabrizio Bentivoglio y Maria Pia Calzone) irrumpe en el departamento en plena crisis conyugal.
Seguirán siete horas de gritos, lágrimas, súplicas, mentiras y verdades que descompaginarán y recompondrán a las dos parejas en un final original, lejanamente inspirado en la pieza de Jasmine Reza, “Carnage”, llevada al cine por Roman Polanski y que también habla de una pareja en crisis que contagia a otra.
Muy bien escrita por el mismo Rubini, su colaboradora habitual, Carla Cavalluzzi, y un escritor napolitano, Diego de Silva, la comedia avanza en medio de mentiras que ocultan verdades, secretos que salen a luz, defectos que se vuelven imperdonables, mezquindades y envidias en un catálogo de improperios que todas las parejas de este mundo conocen.
Rubini, a 25 años de su debut como director con “La stazione” (después de haber sido el Fellini joven de “La entrevista” en 1987), firma con este, su duodécimo opus, su film más logrado y que además tiene inmejorables perspectivas de ser su mayor éxito comercial.
Empalidecen a su lado las demás ofertas de la sexta jornada: el canadiense “Ville-Marie” de Guy Edion con Monica Bellucci en el rol de una diva francesa que llega a Montreal para filmar una película y reencontrar al hijo que no ve desde hace tres años, y el danés “Under sandet” (Mi tierra) de Martin Zandvliet sobre un grupo de prisioneros alemanes que acabada la segunda guerra mundial son obligados a desenterrar los dos millones de minas dispersados durante la ocupación en Dinamarca.
El primero es un melodramón insípido con estratos de historias que se superponen hasta confluir en un final previsible, con respectivos finales felices, y el segundo una especie de “Infierno 17″ sin el humor y la inteligencia del film de Billy Wilder.FUENTE ANSA

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